viernes, 23 de abril de 2010

LA NOVIA DE MI MEJOR AMIGO

Al día siguiente, me preparo para ir a la reu que en realidad no me motivaba mucho, aún algo cansado y sin muchas ganas de salir fui.

Llego y comienzo a caminar entre toda la gente que estaba ahí…iba saludando a quienes recordaba, a sus respectivas y allegados, fue ahí que me reencontré con el gordo Carlos, la fuerza de choque en cuanto problema se presentaba , el pelao Renzo, el tío Javier y su eterna enamorada, estaba también la loca Silvia, a la cual temía que se me acerque, a veces sentía que me miraba extraño, y así una serie de amigos que venian estudiado conmigo, cuando de pronto desde el fondo de la casa se escucho el sonido de una voz ronca y estrepitosa, era Pepe, como siempre, él todo escandaloso.

Pepe, un buen amigo de viejos tiempos, pero que por cuestiones de desarrollo profesional nuestros caminos se separan y como consecuencia el distanciamiento.
-¿Maestrito…eres tú?...compare que ha sido de tu vida- acercándose y dándome un fuerte abrazo emocionado por el encuentro con su viejo amigo.
-Hola Pepe, ¿como estas?- yo siempre tranquilo, con no más de una palmada en el hombro y acomodándome la camisa después de aquel apretujón que me dio.
-Ya era hora de volvernos a ver y motivo para unos tragos- Pepe siempre en una fiesta esta de grupo en grupo, nunca lo encontrarás en un solo lugar, va de aquí para allá, Pepe…un amigo de todos.
-Sí, ya era hora, oye voy a seguir saludando a la gente, te veo en un toque- con salida diplomática porque si seguía ahí, pues era ahí donde quedaría, quería ver a quien mas encontraba.

Salgo al patio sin encontrar nada bueno y me propongo a fumar un pucho, mientras trataba de encender mi cigarrillo escucho un susurro detrás de mi oído
-Hola, ¿como estas?, que guapo, bueno, como siempre- ese era el saludo característico de Silvia, frases que según decía, le permitiría lograr su objetivo, ella, siempre de cacería y dentro de sus víctimas inmediatas me encontraba yo, una vez que la loca Silvia se le prendía a alguien era su objetivo hasta el final de la fiesta.

Al sentir sus labios casi rosando mi oído, empecé a pensar en cómo salirme de esa…cuando de pronto.
-¿Me prestas tu encendedor?- sí, era ella, no podía creerlo, era ella, no la vi igual…la vi mejor.
-Pero claro, lo que quieras- le dije, ella sonriendo me lo devuelve y me dijo.
-¡¡¡ay!!! Pero que poco caballero, ¿me lo podrías encender?- ¿encender? -me decía- te lo prendo, te lo apago y si quieres contigo hasta la luna…eran mis locas ideas por la sorpresa de verla ahí y tenerala ante mis ojos nuevamente....estaba convencido que no la perdería esta vez.

Cojo el encendedor y cumplo con lo solicitado, la miraba, miraba sus labios que tocaban la colilla del cigarro...la envidia me embargaba, sentía que me consumía...como aquella primera pitada.

Ella había observado de lejos todo, sabía que estaba en una situación algo complicada y me saco del apuro.
-Gracias- me dijo.
En aquel momento ponen una salsa que la recuerdo muy bien y que me encantaba…una del gran combo.
-¿Me lo prestas? me encanta esa canción- No le dio tiempo de responder siquiera a la loca Silvia, cogió mi mano y me saco de ahí llevándome lejos.

-Mínimo gracias ¿no?- me dijo mientras íbamos camino a la sala donde todos se encontraban.
-Bueno, gracias…Daniela- en ese instante ella algo sorprendida soltó mi mano volteando a verme inmediatamente con una enorme sonrisa.

Era un momento mágico para mí, en ese instante me decía a mi mismo -las casualidades no existen- pero todo se vio interrumpido cuando veo que Pepe por detrás la coge de la cintura y le da un beso en la mejilla. Yo miraba y no entendía.

-Brother te presento a mi novia Daniela, nos casamos en unos meses, Daniela te presento a uno de mis mejores amigos...Mateo.