Como olvidar los viejos tiempo en que visitaba a la familia, me divertia, jugaba...era un niño muy activo y vivaz...pero de lo que sí nunca he de olvidar es que disfrutaba la compañia de mi abuelo.
Lo recuerdo siempre sentado cerca a la ventana que daba a la calle, con su vieja radio, un bastón de madera hecho a mano y de mirada invisible...veia la vida de una manera distinta, de una manera especial...asi era él.
Sentado en su regazo oía los mejores cuentos que he escuchado y leido en toda mi vida...
EL OSO Y EL RIO
Había una vez un oso que se llamaba Ben. El vivía en un bosque, rodeado de grandes árboles, grandes montañas y muy cerca un gran rió, el enorme Tempestad, que era así como solían llamarlo.
Tempestad no era cualquier rió, era aquel que proveía de agua a todo el bosque, a muchos animales…pero Ben tenia un ligero problema con aquel rió, malos recuerdos de viejos tiempos.
Una mañana Ben salía en busca de alimento, solía despertase algo tarde por la mañana, le encantaba rascarse la oreja, era algo que mucho le gustaba, los primeros rayos de sol son los que suelen levantarlo cuando entraban por una gran cueva a la que el llamaba hogar.
Fue ese día cuando escucho un gran relincho, era su gran amigo centella, quien se había acercado al rió para beber cuando de pronto resbalo, Tempestad -que era como se llamaba el rió– poseía grandes corrientes y aguas profundas.
Centella luchaba por lograr salir del agua, pero no podía, sentía que tempestad lo llevaba cada vez más allá de la orilla. Ben que ni bien había oído el relincho de centella corrió a ver que sucedía.
Al llegar a divisar a tempestad y en medio del mismo a centella, se detuvo -miro alrededor, a uno y otro lado– sentía que no podía dar un paso mas; al ver a centella luchando contra tempestad se le vino a la mente viejos recuerdos, recuerdos que no podía evitar, que no podía controlar, eran imágenes veloces, muy veloces, recuerdos tan claros, tan perfectos…como si fuera ayer…
-Se veía caminando por orillas de tempestad, con su padre quien le enseñaba a cazar salmón –El pez con el sabor más delicioso, y a mi parecer, -decía Ben– el pez más raro… nadaba contra corriente.
El un simple osezno, su padre un gran oso negro, de fuerza descomunal, pero la cual no fue suficiente para escapar de las aguas turbulentas y engañosas.
Era un día de hermoso sol, radiante, las aguas cristalinas brillaban, veía a mi padre ahí observándome como aplicaba yo lo aprendido, cuando de pronto el rió se fue tornando violento, era como si tempestad no quisiera que nadie entrara en él, éramos tan sólo mi padre y yo, divirtiéndonos, el rió se ponía cada vez mas agresivo.
La mirada de mi padre se torno extraña, yo continuaba en busca del gran salmón, fue ahí que mi padre me pido que saliera, pero yo no quería, quería que él se sintiera orgulloso de mí, ¡no saldría de ahí sin un salmón!.
Mi padre, parado, olfateaba el ambiente, algo sucedería, parecía creer, sus agudos instintos lo llevaron a gruñir como diciendo.
-¡SAL DEL RIO!- pero fue casi instantáneo, tempestad me arrastraba, era como si tempestad formara unos brazos y jalaba de mis patas hacia lo más profundo de sus aguas.
Fue ahí cuando mi padre dio un gran salto y de un zarpazo me saco del rió, aquel golpe me noqueo, pero antes de cerrar los ojos y perder la conciencia, vi alejarse a mi padre, casi ya perdido en el horizonte luchando aún con tempestad…me miro a lo lejos, era una mirada, una mirada de despedida… fue la última imagen que tuve de él.
Fue otro relincho de centella el que me hizo volver en sí, aún con miedo y casi anclado en el suelo sin dominio de mis movimientos.
Centella me vio, ya casi él sin fuerzas, siendo lo único que se llegaba a ver eran sus grandes ojos negros….de pronto algo en mi –como un gran fuego que venía desde la punta de mis garras hasta la punta de mi hocico– me impulso a correr.
Sin pensarlo dos veces me veía nadando… nadando dentro de tempestad.
Centella ya casi sin aliento y perdido, recibió de mi un zarpazo, -fue ahí que descubrí que ya había dejado de ser un osezno, era un oso tan o mas fuerte como lo fue mi padre.
Centella apareció noqueado en la orilla y yo aún dentro de tempestad.
Recordé como perdí a mi padre en el horizonte… y me vi igual…cuando de pronto ese ardor volvió a mí, aquel ardor que me empujo a perder el miedo, que me llevó a lanzarme… lanzarme contra alguien que temí por muchos años … lanzarme por alguien a quien quería, como lo hizo una vez mi padre y estoy seguro que fue el mismo ardor que mi padre sintió cuando me vio en peligro y fue el mismo ardor con el que lucho por salir.
Pataleé, divise la orilla y hacia ella me dirigí, no fue fácil…pero lo logré.
Empapado, llegue a la orilla, me recosté muy cerca de centella, en quien divise tres arañazos, que serán cicatrices que llevará por siempre y que le harán recordar a tempestad, un rió despiadado y a mi… Un amigo que lucho por su vida.
Volví a perder la conciencia por lo cansado que estaba…ese día, ahí recostado, fue la primera vez que soñé … “Soñé que mi padre conmigo caminaba, muy cerca del rió y que saque el gran salmón, pero no era yo ya un osezno…era un oso, tan grande, tan fuerte, tan valiente como él.”
Te extraño abuelito.
lunes, 28 de febrero de 2011
domingo, 27 de febrero de 2011
¿NADANDO CONTRA CORRIENTE?
Parado frente a mi viejo y mis hermanos, sintiendo la traición en el ambiente…y sin saber aún de quien intentaba responder.
-¿De dónde sacas eso? Además si así fuera ¿Cual es el problema? – sin quitarle la mirada de encima, yo, con una cara de piedra, pero por dentro…temblando de miedo.
No era fácil retar a mi viejo y mucho menos encararlo de esa manera, situación considerada como absurda e impensable no solo entre mis hermanos sino también entre la familia en general.
Mi padre no solo era cabeza dentro de mi casa, si no que se había ganado el respeto y autoridad para el gobierno de dos familias completas, la que venía por parte suya, que era una con la que había cargado desde que falleció mi abuelo siendo él aún muy niño, y la otra, la familia de mi madre, en donde empezó a cumplir un rol protagónico una vez casado. Ambas de conformación numerosa, pero él con la suficiente muñeca para poder controlar todo cada vez que se le requiriera.
-¿CUAL ES EL PROBLEMA?- dijo con toda la bronca encima.
-¡¡EL PROBLEMA ES QUE TÚ AQUÍ NO VENDRÁS A HACER LO QUE SE TE VENGA EN GANA!! - respuesta de mi padre, autoritaria, dictatorial, siempre sus puntos de vista netamente verticales no dando opción a réplica.
Yo mirándolo en silencio aún sin poder decir una palabra, porque cuando él hablaba era como si tuviera una sarta de cohetes reventándole en la boca.
- Y encima me tengo que enterar por tu profesora, que me llamo a la casa para darme tu notición- identificada se encontraba la delatora, mi padre hablaba de Milagros, La profe de Ingles, quien era la única que sabía sobre ese tema específicamente.
Arremetiendo mi padre nuevamente con toda su artillería continuo.
-Si te vas a meter en cojudeces, pues ese es tu problema, conmigo no cuentes- y dijo lo que nunca esperé oír.
-De ahora en adelante ve tú como haces para pagar tus estudios, ¡¡¡YO NO CONCIENTO ESTUPIDECES!!!- fue lo que más me jodio, llevándome a contestar de forma automática.
-¿Y quien te necesita?, ¿yo cuando te he pedido algo?, no necesito nada de ti, yo puedo sólo- vi el rostro de mi viejo pasar de la ira a la inexpresión total, los roles en ese momento se invirtieron, ahora era yo el de los cohetones en la boca.
-Es más, para eso trabajo ¿no?- Sí, realizaba mis prácticas como asistente de producción en una buena empresa en donde ya se veía como iba trazado mi futuro.
Esa respuesta fue un golpe bajo para mi padre, la ira desaparecía de su rostro, pero siempre aquel terco ceño fruncido permanecía, sólo que ahora esta dio paso a surcos de ligera decepción.
Su mirada no se mantuvo más de 5 segundos sobre la mía, pasado aquel tiempo… se fue.
Yo ahí parado aún sin moverme, entre molesto e incomodo veía como Esteban y Bernardo, serios sin decir si quiera palabra alguna, se pararon en distintos momentos y se fueron a sus respectivos cuartos.
A la mañana siguiente muy temprano me fui a trabajar con mil ideas en la cabeza, recuerdo que aquella vez el día transcurría como cualquier otro hasta que uno de los ingenieros me dice.
- Mateo, te llama la Gerencia, quieren hablar contigo- no era raro, ya hacía algún tiempo que mi interacción con la Gerencia era frecuente, fruto de mi inexperiencia.
Por cosas de la vida, frente a una situación de tención entre la Gerencia y la Jefatura de Producción me mandaron a llamar, yo como perro sin dueño andaba por la empresa, no reportaba a nadie, no porque no lo quería hacer solo que nunca me pedían nada y como era mi primer trabajo pues de la comunicación y reportes no sabía mucho.
Dentro de una reunión que la solicitó el Directorio pues deje mal parado a mi Jefe inmediato, mi prudencia no era la mayor de mis virtudes por aquellos días y mi ímpetu por relucir y destacar pues dañaron de manera notoria la imagen y el respeto de mi Jefe frente a las cabezas de la organización…fue lo primero que aprendí…a callar y saber cuándo decir las cosas y en qué momentos y obvio ...a respetar las jerarquías.
Al llegar a la oficina, observo con preocupación a la Gerencia y me comunica.
-Mateo, la empresa está pasando por problemas financieros, nos daremos en quiebra. La empresa cerrará sus puertas a partir de la próxima semana.-
Me puse blanco no lo podía creer.
Tan solo el día anterior yo, con mis aires de autosuficiencia, le había dicho a mi padre que no lo necesitaba…pero ahora…las cosas eran distintas, sujetando con fuerza la silla que estaba frente a mí pensaba.
-Ta mare...¿y ahora?….¿qué hago?-
-¿De dónde sacas eso? Además si así fuera ¿Cual es el problema? – sin quitarle la mirada de encima, yo, con una cara de piedra, pero por dentro…temblando de miedo.
No era fácil retar a mi viejo y mucho menos encararlo de esa manera, situación considerada como absurda e impensable no solo entre mis hermanos sino también entre la familia en general.
Mi padre no solo era cabeza dentro de mi casa, si no que se había ganado el respeto y autoridad para el gobierno de dos familias completas, la que venía por parte suya, que era una con la que había cargado desde que falleció mi abuelo siendo él aún muy niño, y la otra, la familia de mi madre, en donde empezó a cumplir un rol protagónico una vez casado. Ambas de conformación numerosa, pero él con la suficiente muñeca para poder controlar todo cada vez que se le requiriera.
-¿CUAL ES EL PROBLEMA?- dijo con toda la bronca encima.
-¡¡EL PROBLEMA ES QUE TÚ AQUÍ NO VENDRÁS A HACER LO QUE SE TE VENGA EN GANA!! - respuesta de mi padre, autoritaria, dictatorial, siempre sus puntos de vista netamente verticales no dando opción a réplica.
Yo mirándolo en silencio aún sin poder decir una palabra, porque cuando él hablaba era como si tuviera una sarta de cohetes reventándole en la boca.
- Y encima me tengo que enterar por tu profesora, que me llamo a la casa para darme tu notición- identificada se encontraba la delatora, mi padre hablaba de Milagros, La profe de Ingles, quien era la única que sabía sobre ese tema específicamente.
Arremetiendo mi padre nuevamente con toda su artillería continuo.
-Si te vas a meter en cojudeces, pues ese es tu problema, conmigo no cuentes- y dijo lo que nunca esperé oír.
-De ahora en adelante ve tú como haces para pagar tus estudios, ¡¡¡YO NO CONCIENTO ESTUPIDECES!!!- fue lo que más me jodio, llevándome a contestar de forma automática.
-¿Y quien te necesita?, ¿yo cuando te he pedido algo?, no necesito nada de ti, yo puedo sólo- vi el rostro de mi viejo pasar de la ira a la inexpresión total, los roles en ese momento se invirtieron, ahora era yo el de los cohetones en la boca.
-Es más, para eso trabajo ¿no?- Sí, realizaba mis prácticas como asistente de producción en una buena empresa en donde ya se veía como iba trazado mi futuro.
Esa respuesta fue un golpe bajo para mi padre, la ira desaparecía de su rostro, pero siempre aquel terco ceño fruncido permanecía, sólo que ahora esta dio paso a surcos de ligera decepción.
Su mirada no se mantuvo más de 5 segundos sobre la mía, pasado aquel tiempo… se fue.
Yo ahí parado aún sin moverme, entre molesto e incomodo veía como Esteban y Bernardo, serios sin decir si quiera palabra alguna, se pararon en distintos momentos y se fueron a sus respectivos cuartos.
A la mañana siguiente muy temprano me fui a trabajar con mil ideas en la cabeza, recuerdo que aquella vez el día transcurría como cualquier otro hasta que uno de los ingenieros me dice.
- Mateo, te llama la Gerencia, quieren hablar contigo- no era raro, ya hacía algún tiempo que mi interacción con la Gerencia era frecuente, fruto de mi inexperiencia.
Por cosas de la vida, frente a una situación de tención entre la Gerencia y la Jefatura de Producción me mandaron a llamar, yo como perro sin dueño andaba por la empresa, no reportaba a nadie, no porque no lo quería hacer solo que nunca me pedían nada y como era mi primer trabajo pues de la comunicación y reportes no sabía mucho.
Dentro de una reunión que la solicitó el Directorio pues deje mal parado a mi Jefe inmediato, mi prudencia no era la mayor de mis virtudes por aquellos días y mi ímpetu por relucir y destacar pues dañaron de manera notoria la imagen y el respeto de mi Jefe frente a las cabezas de la organización…fue lo primero que aprendí…a callar y saber cuándo decir las cosas y en qué momentos y obvio ...a respetar las jerarquías.
Al llegar a la oficina, observo con preocupación a la Gerencia y me comunica.
-Mateo, la empresa está pasando por problemas financieros, nos daremos en quiebra. La empresa cerrará sus puertas a partir de la próxima semana.-
Me puse blanco no lo podía creer.
Tan solo el día anterior yo, con mis aires de autosuficiencia, le había dicho a mi padre que no lo necesitaba…pero ahora…las cosas eran distintas, sujetando con fuerza la silla que estaba frente a mí pensaba.
-Ta mare...¿y ahora?….¿qué hago?-
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