Parado frente a mi viejo y mis hermanos, sintiendo la traición en el ambiente…y sin saber aún de quien intentaba responder.
-¿De dónde sacas eso? Además si así fuera ¿Cual es el problema? – sin quitarle la mirada de encima, yo, con una cara de piedra, pero por dentro…temblando de miedo.
No era fácil retar a mi viejo y mucho menos encararlo de esa manera, situación considerada como absurda e impensable no solo entre mis hermanos sino también entre la familia en general.
Mi padre no solo era cabeza dentro de mi casa, si no que se había ganado el respeto y autoridad para el gobierno de dos familias completas, la que venía por parte suya, que era una con la que había cargado desde que falleció mi abuelo siendo él aún muy niño, y la otra, la familia de mi madre, en donde empezó a cumplir un rol protagónico una vez casado. Ambas de conformación numerosa, pero él con la suficiente muñeca para poder controlar todo cada vez que se le requiriera.
-¿CUAL ES EL PROBLEMA?- dijo con toda la bronca encima.
-¡¡EL PROBLEMA ES QUE TÚ AQUÍ NO VENDRÁS A HACER LO QUE SE TE VENGA EN GANA!! - respuesta de mi padre, autoritaria, dictatorial, siempre sus puntos de vista netamente verticales no dando opción a réplica.
Yo mirándolo en silencio aún sin poder decir una palabra, porque cuando él hablaba era como si tuviera una sarta de cohetes reventándole en la boca.
- Y encima me tengo que enterar por tu profesora, que me llamo a la casa para darme tu notición- identificada se encontraba la delatora, mi padre hablaba de Milagros, La profe de Ingles, quien era la única que sabía sobre ese tema específicamente.
Arremetiendo mi padre nuevamente con toda su artillería continuo.
-Si te vas a meter en cojudeces, pues ese es tu problema, conmigo no cuentes- y dijo lo que nunca esperé oír.
-De ahora en adelante ve tú como haces para pagar tus estudios, ¡¡¡YO NO CONCIENTO ESTUPIDECES!!!- fue lo que más me jodio, llevándome a contestar de forma automática.
-¿Y quien te necesita?, ¿yo cuando te he pedido algo?, no necesito nada de ti, yo puedo sólo- vi el rostro de mi viejo pasar de la ira a la inexpresión total, los roles en ese momento se invirtieron, ahora era yo el de los cohetones en la boca.
-Es más, para eso trabajo ¿no?- Sí, realizaba mis prácticas como asistente de producción en una buena empresa en donde ya se veía como iba trazado mi futuro.
Esa respuesta fue un golpe bajo para mi padre, la ira desaparecía de su rostro, pero siempre aquel terco ceño fruncido permanecía, sólo que ahora esta dio paso a surcos de ligera decepción.
Su mirada no se mantuvo más de 5 segundos sobre la mía, pasado aquel tiempo… se fue.
Yo ahí parado aún sin moverme, entre molesto e incomodo veía como Esteban y Bernardo, serios sin decir si quiera palabra alguna, se pararon en distintos momentos y se fueron a sus respectivos cuartos.
A la mañana siguiente muy temprano me fui a trabajar con mil ideas en la cabeza, recuerdo que aquella vez el día transcurría como cualquier otro hasta que uno de los ingenieros me dice.
- Mateo, te llama la Gerencia, quieren hablar contigo- no era raro, ya hacía algún tiempo que mi interacción con la Gerencia era frecuente, fruto de mi inexperiencia.
Por cosas de la vida, frente a una situación de tención entre la Gerencia y la Jefatura de Producción me mandaron a llamar, yo como perro sin dueño andaba por la empresa, no reportaba a nadie, no porque no lo quería hacer solo que nunca me pedían nada y como era mi primer trabajo pues de la comunicación y reportes no sabía mucho.
Dentro de una reunión que la solicitó el Directorio pues deje mal parado a mi Jefe inmediato, mi prudencia no era la mayor de mis virtudes por aquellos días y mi ímpetu por relucir y destacar pues dañaron de manera notoria la imagen y el respeto de mi Jefe frente a las cabezas de la organización…fue lo primero que aprendí…a callar y saber cuándo decir las cosas y en qué momentos y obvio ...a respetar las jerarquías.
Al llegar a la oficina, observo con preocupación a la Gerencia y me comunica.
-Mateo, la empresa está pasando por problemas financieros, nos daremos en quiebra. La empresa cerrará sus puertas a partir de la próxima semana.-
Me puse blanco no lo podía creer.
Tan solo el día anterior yo, con mis aires de autosuficiencia, le había dicho a mi padre que no lo necesitaba…pero ahora…las cosas eran distintas, sujetando con fuerza la silla que estaba frente a mí pensaba.
-Ta mare...¿y ahora?….¿qué hago?-